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Diálogo Entre Padres e Hijos

Un Desafío Posible Para La Cuarentena

Estos tiempos  de pandemia, complejos y diferentes a todo lo vivido hasta ahora, nos enfrentan a nuevos desafíos en los que nos preguntamos cómo sobrellevarlos lo mejor posible.

La cuarentena forzada dispara estados de ansiedad y estrés difíciles de procesar psíquicamente. El elevado nivel de incertidumbre que acompaña esta situación, precipita y mantiene un estado de captación ansiosa que constituye la preparación frente a una amenaza nueva y desconocida. Sobrevienen sentimientos y vivencias ambivalentes y difíciles de tramitar: miedo, frustración, enojo, desorganización, aburrimiento, tristeza, sentimiento de soledad, sensación de encierro, ansiedad

Por otra parte, la cuarentena desafía a todos a tener que convivir largas 24 horas bajo un mismo techo en familia, y, en el caso de los hijos adolescentes, la situación interpela, desorienta y preocupa aún más a los padres en su función específica.

Es por ello que es necesario que los padres insistan en estimular y sostener un diálogo abierto entre todos los miembros de la familia, aunque sin imponerlo, creando un clima de confianza y respeto en casa, que habilite el deseo de comunicarse y no de evitarse. Saber que si se confía en los adolescentes, ellos también confiarán en quien se acerque a ellos.

En la adolescencia los hijos transitan por la ambivalencia que implica madurar, siendo autónomos y marcando distancia con los padres, a la vez que sienten que los necesitan y los demandan en busca de seguridad y autoafirmación.

Es por ello que es esperable que, por un lado busquen o demanden gestos de ternura y/o cariño hacia ellos, pero esto a su vez les puede recordar que aún son dependientes y vulnerables y por ende los rechacen.

A continuación, les acercamos algunos consejos que pueden contribuir a mejorar el diálogo con sus hijos adolescentes:

  1. Ejercitar la paciencia y la tranquilidad. Evitar gritos y amenazas. Buscar momentos donde puedan estar tranquilos para explicarles aquello que los enoja o preocupa de su conducta.
  2. Escuchar lo que dicen sin interrupciones: Dejar que expresen lo que piensan o sienten.
  3. Darle importancia a lo que dicen:Esto habilita a que se sientan escuchados y confíen en que lo que tienen para decir es válido o recepcionado por sus padres. De esta forma recurrirán a ustedes cuando necesiten hablar.
  4. No juzgar, intentar comprender y ponerse en el lugar del joven, sin dejar de poner límites.Esto evita crear una barrera entre ambos. Recordar, para poder ponerse en el lugar de ellos, que los adultos también fuimos adolescentes.
  5. Enseñarle a comunicar sus sentimientos:Demostrar el afecto y poner en palabras las emociones, aunque difícil, es una vía privilegiada de acercamiento a los hijos que posibilita la empatía y la apertura al otro, más genuina.
  6. No infantilizarlo, es decir, no tratarlo como un niño: Sino como un adolescente en crecimiento, que puede asumir la responsabilidad de sus actos y pensar autónomamente.
  7. No dar lecciones:Enseñarles a buscar soluciones y a crear alternativas y recursos por sí mismos, frente a lo que les ocurre.
  8. Tener actitudes coherentes y sinceras con la propia escala de valores, siendo positivos en cuanto a cómo se les trasmiten a la familia.

Por último, saber que siempre las  herramientas más importantes para lograr una buena comunicación son: el respeto, el diálogo y la confianza.

Departamento de Orientación Escolar

Nivel Secundario

 


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